F. A. Q

En clase con Snapchat

Mucho se ha escrito ya sobre Snapchat: tutoriales gran utilidad, artículos sobre sus perspectivas económicas o sobre los expertos en marketing que intentan (no siempre con éxito) seguir el ritmo hormonal de esta red social. Me parecía que poco más podría aportar al debate. Sin embargo, el artículo de Enrique Dans “Snapchat y la deriva generacional” me hizo reflexionar sobre las experiencias con mis alumnos del curso de community management de la Universidad del este de París.

Impartir un curso sobre redes sociales a estudiantes de comunicación de 23 años puede resultar terreno minado y más aún cuando se trata de Snapchat, una red social que conocen muy bien. Ante el panorama, decidí adoptar mi enfoque preferido: la co construcción del saber. Su dominio Snapchat y mi experiencia de varios años en comunicación y periodismo tenían que dar un resultado interesante, y así fue. He aquí el resultado.

Fase 1 – Reconociendo el terreno

Descubrí que a los alumnos les resultaba impensable poner en práctica una plan de comunicación con Snapchat. ¿La razón? “No es posible, madame, las empresas no lo aceptaran. No es una red seria como Twitter o Facebook”. Una frase lapidaria que me recordó cómo mi generación luchó (y aún sigue haciéndolo) por hacer que las redes sociales sean reconocidas como herramienta de comunicación en las empresas.

Fase 2 – Manos a la obra

Necesitaba conseguir que vivieran la experiencia Snapchat desde la perspectiva del estratega que transmite un mensaje y no desde el usuario que interactúa con sus amigos y cuenta su vida. Les propuse entonces un ejercicio corto pero eficaz. Cinco equipos de cinco personas cada uno con la misión de crear una story (una secuencia de varios snaps o vídeos cortos) con un tema pre definido y un mensaje libre. Ellos debían elegir el objetivo de la comunicación, el mensaje y el lenguaje audiovisual para conseguir su objetivo. Los temas predefinidos estaban relacionados con el entorno. Por ejemplo: la calidad del mobiliario universitario; la pertinencia de tomar notas a mano o con el ordenador; la comida chatarra en la universidad; la higiene de la cafetería, etc… Los alumnos podían elegir también la figura del emisor hipotético: el CM de la universidad, una asociación estudiantil, o bien un mensaje del ministerio de Educación…. Después de 10 minutos de ejercicio volvieron al aula y me añadieron en Snapchat para poder admirar (y analizar) juntos sus obras de arte.

El resultado fue tan interesante para ellos como para mi. Entre todos, pudimos analizar si habían conseguido transmitir lo que deseaban, si habían utilizado los planos de imagen de manera pertinente, si había un mensaje claro y conciso o si simplemente no había mensaje.

Fase 3 – Estudio de ejemplos

Al terminar las discusiones sobre sus ejercicios, revisamos juntos algunas ejemplos que yo había identificado previamente y guardado para mi clase. Les mostré algunos snaps especialmente interesantes de la Casa Blanca, la ONU o el Parlamento Europeo. Sin dejar de lado alguna que otra gran tienda de ropa o empresa BtoC. Esta vez los alumnos estuvieron mucho más receptivos ante la utilidad de Snapchat como herramienta de comunicación. Después de haber descubierto la complejidad de construir y transmitir un mensaje, estaban listos para ver con nuevos ojos la aplicación a la que tanto tiempo dedican. Juntos analizamos los mensajes de los diferentes ejemplos así como el lenguaje audiovisual utilizado.

Fase 4 – Lenguaje audiovisual

Los alumnos se dieron cuenta que Snapchat no es sólo un medio para trasmitir imágenes graciosas y efímeras sino una plataforma con un código de comunicación audiovisual propio que deben dominar para conseguir los objetivos de comunicación en dicha red. En este punto, integré a mi presentación algunas bases sobre lenguaje audiovisual y teoría de la imagen así como la importancia de un storyboard.
A medida que la importancia de esta red avanza y las empresas la incluyen en sus estrategias de redes sociales (como lo he podido constatar con los clientes que asesoramos) la cuestión de la validación de contenidos y de la construcción de un storyboard se convierten en una herramienta fundamental. Snapchat puede ser una red efímera y una story puede durar sólo 24 horas, pero la preparación del mensaje, en este caso audiovisual, sigue siendo una etapa clave. Ello por no hablar de memories, la función que permite guardar y reutilizar el contenido.

Conclusión

Los “nativos digitales” tienen una gran energía, capacidad de adaptación y poseen un sexto sentido natural para dominar la tecnología. Son sin duda capacidades necesarias desde el punto de vista Darwinista, ya que es el medio en el que evolucionan y necesitan dichas habilidades para sobrevivir. Sin embargo la experiencia, la asertividad, y la capacidad de análisis se adquieren con un poco más de tiempo y esfuerzo. Me gusta pensar que todas estas capacidades juntas pueden crear grandes cosas. Snapchat es un claro ejemplo de la necesidad de adaptación constante y la riqueza del trabajo en equipo ¿Y si dejamos de pensar en brechas generacionales y pensamos más en aprender de todos?

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